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Mi linda chiquilla

Para mi linda chiquilla, con todo el cariño que supo inspirar a este triste y solitario corazón que encontró en ella la ternura del sol en su sonrisa.            Raul                           Con mis mejores deseos en este año que empieza.

(Poemario)

1. No he visto tus labios 2. Hubo un buen tiempo 3. El mar
4. Amanece 5. Tu vientre oscuro 6. Mi vino añejo
7. Tu mano franca 8. Tu tierra fértil 9. Antes de amarte
10. Yo me acerqué 11. Juntos tú y yo 12. Sin saber cómo
14. Si me muriera 15. Soy, lo sabe el mar 15. Y es culpa
16. Hoy, amanecí 17. Hoy 18. Pero tu y yo
19. Mírame de frente 20. Yo sólo quiero 21. Claro que eres linda
22. Yo quiero escribirle 23. Quiero ser luz 24. Tu amor
25. Le pregunté 26. Que bella eres 27. Soplen vientos 
28. Amor, es el cielo 29. Si no sabes aún  30. Así, como el oído
31. Ese país soy yo 32. No estés triste 33. Soy yo 

 

No he visto tus labios

No he visto tus labios; mas, al caer la tarde el sol,
Al darle un beso al mar, me dibuja tu sonrisa.
Tampoco tu mirada; pero en mis noches sin luna
A las estrellas alumbras con tus ojitos abiertos. 
Los tengo muy cerca; cuando yo abro mi ventana,
Y la brisa trae consigo tu aroma de mujer.

Tu sonrisa y tu mirada
y el perfume de tu cuerpo
yo los guardo junto a mí;
Y doy gracias por el sol, 
y el mar,
por las estrellas y el viento.





Hubo un buen tiempo

Hubo un buen tiempo
en que de sólo desearlo
podía llegar al cielo 
estirando la mano
El mar y el viento 
eran mis hermanos
con ellos jugaba 
por las mañanas 
desde muy temprano
y por las noches
tibias noches, 
frescas noches, 
noches de verano
las criaturas del bosque 
se reunían en mi almohada
y la pasábamos riendo 
y a la ronda jugando
y a la mañana siguiente 
despertaba cantando
El cielo era más azul 
más blancas las nubes
y el sol brillaba más humano
Pero, 
pasaron los años
y ahora
aquel tiempo
esta ya muy lejano.


El mar

El mar,
apacible,
sereno,
rompe el perezoso silencio.

Son sus olas
con la ternura fresca 
de su espumoso cuerpo
las que vienen a la orilla
donde jugando con la arena
escribo y pienso.

Un suspiro suyo me hace sentir su aliento
y, como al oído un susurro,
percibo una voz a lo lejos.

Me habla
de cuando la luz se perdía al caer la noche
de los días pasados
del viejo muelle
del tiempo.

Fueron:
una tibia sonrisa,
una pícara mirada
y un cálido mirar de frente
los que hicieron despejarse de pronto el cielo

y en cuento de hadas escondí mis sueños
y libre
dueño de mí
heme ahora respirando aire fresco

Y sentado en la orilla
alegre contemplo
el vaivén de las olas
y el soplar del viento

Y el crepúsculo ya no es triste
y la noche no es mas silencio

Una luz brilla a lo lejos
es una tierna sonrisa la que me despertó del sueño
es una mirada profunda la que inspira mis versos

es la amistad que nace
el amor que siento.


Amanece


Amanece
y un coro de alondras
con prometedora melodía
despierta al peregrino
y le recuerda:
Ya es hora, camina!

Es larga la senda
de la llanura a la cima
pero, 
si es tu paso el que te guía
no desfallezcas y camina

No está alfombrada de flores
ni verás riachuelos
ni arroyos
ni el mar que fue tu vida
caminarás a oscuras
pero llegarás
descuida

Hay alguien que te espera
para comenzar el nuevo día

QUINTILLAS

Tu vientre oscuro


Tu vientre oscuro,
tus pechos cálidos,
tu pan de trigo,
mis tantas ganas,
tus muslos blancos...

Tu olor a rosas,
tus ojos pardos,
tu abrazo dulce,
mi humilde verso,
tus tiernos labios...

Tu tiempo de uvas,
tus bellos húmedos,
tu mies fecunda,
mi gran vendimia,
tu vino caro...

Tu frente limpia,
tus suaves manos,
tu sombra de alas,
mi piel cansada,
tus frescos años...

Tu mar en calma,
tu abril temprano,
tu brisa alegre,
mi otoño triste,
tu cielo humano...


Mi vino añejo

Mi vino añejo,
mi errante noche,
mi alma trillada,
tu templo blanco,
mi oscura noche...

Mi mar sin barcas,
mis tristes redes,
mi ola de angustia,
tu luna llena,
mi amor de golpe...

Mi vieja furia,
mi amor secreto,
mi roja sangre,
tu olor a luna,
mi sol sediento...

Mi cruel pecado,
mi juicio eterno,
mis cien fantasmas,
tus crueles dioses,
mis duros huesos...

Mi amada hoguera,
mi cruz de fuego,
mi ansia sin límite,
tu flor del pubis,
mi loco incendio...


Tu mano franca


Tu mano franca,
tu amor sincero,
tus labios dulces,
mi gran tesoro,
tu abrazo tierno...

Tu luz de vida,
tu blanca piel,
tu tibia sábana,
mi nuevo rostro,
tu dulce miel...

Tus suaves signos,
tu mundo en sueños,
tu flor hermosa,
mi nueva aurora,
tu vientre terso...

Tu seno hermoso,
tu rumor lento,
tu suave aroma,
mi caracola,
tu flor del pecho...

Tus pies sin huellas,
tu largo río,
tu eterna boca,
mi gozo inmenso,
tu amor conmigo...

Tu tierra fértil

Tu tierra fértil,
tu luz, mi mundo,
tu piel manzana,
mi ávida boca,
tu dulce fruto...

Tus altas torres,
tu guerra santa,
tu gran muralla,
mi vaga sombra,
tu amor, mi escudo...

Tu vena ardiente,
tu largo río,
tu sangre joven,
mi corazón,
tus mil latidos...

Tu cisne alegre,
tu estanque en calma,
tu cuerpo frágil,
mi amor profano,
tus blancas alas...

Tu cielo inmenso,
tus nubes blancas,
tu tierno hechizo,
mi turbia historia,
tu cuento de hadas...


Antes de amarte


Antes de amarte
todo era oscuro;
todo era sombras,
noches eternas,
bosques desnudos.

Solitaria alma,
dolor tan fiero.
Pasión cautiva,
largos caminos,
duros destierros.

Rayo de luna,
llegaste a mí.
Clavel nocturno,
boca delicia,
mi frenesí.

Tiempo de amor,
naciente rosa.
Llama encendida,
ruiseñor dulce,
mi mariposa.

Lucero mío,
bella ilusión;
tu luz me aclara,
besa mi luna;
divina unión.

Suenan campanas,
vibran los aires.
Corazón libre,
ventana abierta,
rugen los mares.

Tu piel palpita,
dentro de mí;
secretamente,
florece y lleva,
mi amor por ti.


Yo me acerqué


Yo me acerqué
hasta tu orilla
y tuve miedo,
no he de negarlo!

Andaba triste
y me latían,
entre las sienes,
mil desengaños

Igual, sin sol,
risa en los labios,
el corazón
siempre cansado.

Diecinueve años
te reventaban
en tus mejillas
y dulces labios.

Es tu "Te quiero"
igual que un caño
con agua fresca
para mi sed.

Lo mismo pasa
con tu cariño,
se me echó encima,
cual bravo buey

Y quedé muerto
de amor, sangrando,
sobre la arena,
entre tus brazos.

No sólo en sueños
brillan tus ojos,
tu piel lozana,
tus labios rojos.


Juntos tú y yo


Juntos tú y yo
y el amor mío,
juntos, sin miedo.

Con tanta brisa,
antes de amarnos,
arde el amor
con sangre y fuego.

Con tanta luna,
tu piel sagrada,
derrama aromas
sobre la arena.

Con tanto cielo,
tu alma de niña,
desnuda brota
entre la hierba.

Juntos tú y yo
y el amor mío,
juntos, sin miedo.

De pronto tú,
rozas tus piernas,
muerdes mis labios,
besas mi frente.

De pronto yo,
beso tus manos,
rozo tus pechos,
muerdo tu vientre.

De pronto un beso.

Pero en tu nombre,
déjame un grito
ensordecido.

Pero en tu nombre,
déjame amarte
en tu delicia.

Sobre tu cuerpo
una paloma
plantó su nido.

Esculpiré
todas mis islas
sobre tu arena.

Con tanta brisa,
con tanta luna,
con tanto cielo.

De pronto tú,
de pronto yo,
de pronto un beso.


Sin saber cómo


Sin saber cómo,
cuándo, ni dónde,
viene la brisa.

Tu ser derrama
sus lindas flores
sobre mi lecho.

Tu luna brilla,
mi lobo aúlla,
el tiempo vuela.

No hay otra estrella,
de luz ardiente
como la tuya.

Así te hicieron,
amante eterna,
amante mía.


Si me muriera


Si me muriera
antes de amarte,
si me muriera.
Sin tí, sin mí,
sin sol, sin luna,
me iré a otra estrella
para alcanzarte;
beso con beso,
fuego con fuego,
tirando al viento
mis viejas súplicas.



VERSOS REALES

Soy, lo sabe el mar

Soy, lo sabe el mar, un solitario gondolero sin rumbo como el viento.
Mis tristezas, mis remos y mi dolor van buscando un nido entre el mar y el cielo;
pero el olvido tarda y con la brisa, tu amor, derrama en mi su aliento.
Un suave aroma sale del mar y la luna desnuda me trae tus besos.

Entonces, más allá de la sombra sin ti. sin mí, sin sol, sin luna,
busco el resplandor del amor en el mismo cielo donde escribo mis versos.
De pronto, el silencio resbala, y más allá del dolor, surge tu sonrisa;
y descubro que mi alma duerme en un rincón del mar donde anidan tus sueños.


Cómo confesarte, niña


Cómo confesarte, niña, que la flor de tu amor se clavó en mi pecho;
inundando de pétalos y mariposas éste triste corazón mío.
No se como decirte que una paloma blanca me contó tu secreto:
te convertiste en fruto para saciarme y en agua para calmar mi sed;
invadiste mi ser, con tu hermosa sonrisa, aplacándome el frío,
acariciando mi alma, con tus ojos de niña, con tu piel de mujer.


Y es culpa


Y es culpa del precipicio de los años, cuando tu boca no me siente,
el rincón en que duerme la caricia que nunca llegará de tus manos.
Nostalgia de sol que no encuentra su océano de brazos interminables.
Eternidad de olas y resacas. Se hizo tarde para ver el crepúsculo.
Inocentes sueños van acercándome más al lecho de tu mirada;
si destruyen tu sombra, te construiré un bosque de fuegos artificiales,
invadiendo tu templo, con un suave rumor de río y el trinar de pájaros.


Hoy, amanecí


Hoy, amanecí en tu piel. No se si era tu recuerdo o en sueños te buscaba.
Amanecí en tus pechos, y tus pechos eran dulces como la caña;
como la caña que te vio crecer vi crecer buscando al sol sus ramas;
en que lugar? No se! Sueño? Tal vez! el hecho es que junto a ti, yo estaba
renaciendo como el sol, con que cada día alumbras, todas mis mañanas.

Entre tanto, yo no sé! Tus pies tocaron mis pies y la arena era blanca.
Luego, el mar, acarició nuestros pies llenando de corales la playa.

Al rato, estaba yo, en medio, la bahía, y vi flamencos que volaban;
mas no eran mis flamencos, los míos son de pecho blanco y rojas alas...
O un abrazo confundió sus dos colores con tu rosa enamorada?
Recordándome que existes, y que tu mar es mi mar y mi playa tu playa...


Hoy


Hoy, que está la noche inmensa y arde en el azul una llamarada de estrellas.
Hoy, que la noche sigilosa deslizó todo el amor sobre tus selvas.
Hoy, que el amor derramó en mis manos, tu vientre, tus pechos, tus caderas...
Hoy conquistó, el amor, la luz; y, entre las sombras, se perdieron mis tristezas.


Pero tu y yo


Pero tu y yo, mi amor, estamos juntos en el frío abrigando nuestros cuerpos
confundidos en uno sólo, amándonos, en un fuego que quema, inmenso.
Y eres más que mi leña, mi café, mi cigarrillo y mi traje de invierno.
Eres el calor del amor, que abraza día a día de pasión nuestros cuerpos.

Pero tu y yo, mi amor, estamos juntos en el silencio apurando al cielo,
confundidos en un susurro, en un eco que tiembla al viento.
Y eres más que mi cajita de música, mi canción y mi libro de versos.
Eres el sonido del amor, la melodía que eleva mi alma al cielo.

Pero tu y yo, mi amor, estamos juntos en la penumbra alumbrando un sueño,
confundidos en la sombra, amándonos con la única luz de este amor ciego.
Y eres más que mi luz de bengala, mi encendedor y el sol en el invierno.
Eres el color del amor, que pinta el paisaje con el brillo de un sueño.

Pero tu y yo, mi amor, estamos juntos en la espera a través del tiempo,
confundidos en el camino, amándonos con besos que saben eternos. 
Y eres más que mi agenda, mi reloj, la arena que cae y mi mejor momento.
Eres el tic tac del amor, del instante en que llega a detenerse el tiempo.



Mírame de frente

Mírame de frente con tus lindos ojos pardos.
Invádeme, todo, con tu pícara mirada.

Luego si me quieres atrapado en tu sonrisa,
indefenso y, a tus pies, eterno enamorado;
no tienes que pedirlo, sólo clava tu mirada
de mujer que esconde tu sonrisa de chiquilla
a estos ojos tristes y desolados de otoño.

Cuando claves tu mirada y brotes tu sonrisa;
harás llegar, de pronto, a mis ojos, primavera;
inventándome flores que toquen tus cabellos;
que me traigan con el viento el perfume de tu alma.
Una mirada tuya, con tu sonrisa bastan!
imagino en la pradera el canto de las ramas,
la alegría de las rosas: ungüento de mi alma!
Las aves que vuelan hacia ti cada mañana,
aparecen con el brillo de tus ojos en sus alas.


Yo sólo quiero


Yo sólo quiero niña, que tu amor nunca parta;
aunque sólo duerma, en tu boca, el beso con alas.
Iluminando mi cielo, la ilusión estalla,
derramándose en mi piel cansada. Y en mi pecho,
en mi pecho clavada tu flor cómo una espada.
Levanto los ojos y estás allí, se que existes!
y en mi cuerpo te calcas, y me llenas el alma.
No! No voy a dejar, nunca, que tu amor se vaya.


Claro que eres linda


Claro que eres linda, no estés triste, mi chiquilla.
Innegable es: Lo que Dios te dio, nadie te quita.
No quiero verte triste, me encadenan tus lágrimas;
tanto, como al fuego, su cárcel de ceniza.
Imagínate!... si me faltara tu sonrisa.
A dónde iría el viento a recitar mis cuitas!



Yo quiero escribirle

Yo quiero escribirle, hoy, a la sonrisa,
a la mirada pícara e inocente,
inspirado en un sueño; tal vez brisa,
de una amistad tan tierna y diferente.
En el lejano cielo de aquella isla;
la que robó el respeto de mi gente,
yo me crucé con "mi linda chiquilla"
navegando por aguas de otra fuente.



Quiero ser luz


Quiero ser luz y robarme tu sombra.
Quiero ser noche y robarme tus sueños.
Quiero ser aire y perseguirte siempre
recorriendo tu cuerpo y tus cabellos.

Quiero ser todos los rostros que miras.
Quiero ser todas las voces que escuchas.
Quiero ser agua y empaparte toda
y apagarte hasta el último deseo.

Ser el sudor que respira tu aroma;
comparte todos tus secretos, todos,
y conoce mejor que yo tu piel;

pero sólo soy el hombre que te adora
y, aunque jamás tocare un pelo tuyo,
aún así, ya tu estás muy dentro de él!


Tu amor


Tu amor es como un árbol plantado junto al río;
da su fruto a tiempo y siempre es verde su follaje;
porque tu voz es dulce y lindos tus ojos negros;
con una mirada, tu embelleces mi paisaje.


Danzando


Danzando con el arrullo dulce de los pájaros.
Danzando y danzando bajo la luz de la luna 
y como hojas secas empujadas por el viento
sin respetar algún límite, vivir lo nuestro.

Porqué no arriesgarnos a seguir en el silencio,
caminando tú conmigo hasta encontrar sin miedo, 
ese camino marcado por el destino del viento,
sin importar el mundo, anidando nuestros sueños.

Mirando el horizonte con sus lenguas de fuego,
respirando el aliento del mar entre sus aguas,
después de penetrarnos en sus profundidades, 
tal vez nos reflejemos en el azul del cielo.




ROMANCES

Le pregunté


Le pregunté a una gaviota
si yo podría volar.
Me dijo: Mira hacia el cielo,
donde tus sueños están.
Ellos son como las plumas
que tus alas portarán
y alcanzarás las estrellas
si no dejas de intentar.

No muy contento con eso,
pregunté a las olas del mar:
Porqué vienen tan seguido
y con la resaca se van?
Venimos trayendo sueños
para que puedas nadar
y, al centro del mar, tus penas,
la resaca empujará.

Quedé tendido en la arena;
quedé sin poder hablar;
la estrella del sur miraba
y no dejaba de brillar.
Porqué si estoy lejos, dijo,
soy la que te alumbra más?
En lo alto una voz gritaba:
No hay distancia para amar!

Mojé mis pies en el agua
y me puse a caminar.
La espuma me acariciaba
y me hacía cavilar.
Descansa tus pasos, dijo,
Ya no quieras correr más!
El tiempo trazó un camino,
no puedes volver atrás!

De pronto, sopló una brisa,
en silencio y sin llamar,
y susurró a mis oídos
Estás triste? A dónde vas?
El tiempo corre sin tregua,
se hizo tarde en alta mar,
le dije, y sopló más fuerte:
Nunca es tarde para amar!


Que bella eres


Que bella eres mi chiquilla,
eres hermosa, cual flor;
que amorosas tus caricias;
que delicioso tu amor.
Déjame explorar tus selvas;
déjame escuchar tu voz;
clávame con tu mirada;
purifícame en tu ardor.


Soplen vientos


Soplen vientos del desierto!
Soplen los vientos del sur!
Vayan hacia la Isla Grande,
si ven a mi amada díganle
que yo vivo por su amor!


Sentí que iba a perder

Sentí que iba a perder
la dulce flor de la esperanza mía;
la rosa de los caminos,
la brisa de los sueños.
Sentí cómo en la tarde
misteriosa y fría
iba a perderse
el surtidor de amor,
que es tu sonrisa.
Sentí que iba a quedar
con hambre contenida.
Mi cuerpo humeante
rasgó sus cenizas;
y mi anochecer
enfureció de melancolía.
Sentí que iba a perderte
y brotó una lágrima por mis mejillas.


Yo, que he andado


Yo, que he andado muchos caminos,
atravesando montañas y valles,
imaginé que ya había vivido,
deambulando por tantos lugares.
Encontré, al desembocar el río,
la rosa de los siete mares,
y mis pies cansados me han dicho:
No has amado... Recién lo sabes!


Amor, es el cielo


Amor, es el cielo que llora; cuando las nubes se rasgan.
Es la tierra que brota; cuando los ríos se callan.
Es la luz de la espuma, en una noche oscura, cuando revientan las aguas.

Es el canto de un pájaro escondido en las ramas;
es el beso del sol, al mar y al cielo, cuando la tarde atraca.

Es, tú y yo, juntos, en la misma cama,

cuando los fantasmas se alejan y vienen las hadas.

Pero también
es una voz,
una oración,
un llanto de niño,
un aullido de lobo
o un soplido de viento...

Es un remolino atravesando el desierto.

Es herir las nubes con lanzas de oro
para que empiece a mudar el cielo.


Si no sabes aún


Si no sabes aún cuanto te amo,
sigue las huellas,
antes que sople la brisa
y mis pasos se pierdan.

Me robaste el corazón
con una de tus perlas.
Tus labios destilan miel,
vino dulce y agua fresca.

Amada mía vuelve pronto;
antes que de pena muera;
siéntate a la sombra de mi árbol
y toma los frutos que quieras.

Ven a cuidar mis viñas;
toma las uvas más tiernas;
el chasquido de una en tus labios
hará brotar mis tierras.

Amada mía vuelve pronto;
antes que de pena muera.
Si no sabes aún cuanto te amo,
ven por mis huellas!


Así, como el oído


Así, como el oído aprecia las palabras
y el paladar gusta los manjares,
dentro de mí,
hay un vino que hierve,
sin salida,
reventando las botijas.
(pues yo también fui hecho de barro)
y con lo único que calma su furia,
es con las rosas que te envío
y con tu sonrisa...


Ese país soy yo

Ese país soy yo,
y tu estás allí...

Y tengo para ti el corazón
de chocolate,
derritiéndose con tu calor...

Mis pensamientos
son ramos de rosas
que sólo quieren llegar a vos...

Y la cena?
Sólo cierra tus ojitos
y enciende las velas del amor,
verás que estamos juntos,
tomados de la mano
y escuchando una canción.


No estés triste

No estés triste
compañera
amiga mía

El prado ya no es verde desde que no sonríes.

Tu melancolía me arrincona contra el mundo.
Puedo vencer a los hombres,
acabar con el animal más fiero...
pero no estés triste.

Mira:
despejado está el cielo
las tres Marías murmuran
la estrella del sur nos observa.
Ella sabe de nuestro amor
y nos guarda el secreto

En el puerto que me dio la luz
y desde donde mis sueños te buscaban
el mar intenta unirse con la playa

El crepúsculo esquiva su mirada
al vernos juntos.
Ya sin lágrimas!


EPILOGO

Soy yo


Soy yo, quien por las noches, vela tu sueño,
cuando la luna baja por tu ventana;
pacientemente,
como quien espera que raye el alba...

Soy yo, quien alfombra de pétalos tu nuevo día,
cuando despiertas entre mis sábanas;
a escondidas,
como quien roba una manzana...

Soy yo, quien toca las melodías que llenan tu alma,
cuando estás triste y desconsolada;
en silencio,
como quien busca llegar al cielo,
sin tener alas!



Poemas de Raúl Jordán 
© Derechos Reservados - 2003